Löfling con Linneo

 
PEHR LÖFLING EN MEMORIAM

Pehr Löfling nació en Suecia el 20 de enero de 1729. Estudió en su casa bajo la supervisión de un preceptor hasta el año 1743, cuando se trasladó a Upsala como bachiller, para estudiar medicina. Asistió con gran entusiasmo a los discursos que daba Carlos de Linneo, y pronto, gracias a sus conocimientos y sus deseos de superación, captó el interés y simpatía de Linneo. Cuando este supo que al joven le resultaba difícil seguir estudiando en la universidad por falta de recursos económicos, lo empleó en calidad de preceptor para su hijo y le ofreció vivir y comer en su casa.

Con la gran estimación que sintió Linneo por Löfling, y con la confianza que tenía tanto en sus conocimientos y destreza, como en su ardiente deseo de trabajar en pro de la ciencia, era natural que Löfling fue escogido como uno de los discípulos de Linneo que iban a ser enviados a países y continentes lejanos. En 1751 el Rey de España le pidió a Linneo que enviara uno de sus discípulos para explorar botánicamente los países de su Majestad Católica. El discípulo escogido por Linneo fue Löfling. Este ya había pasado los exámenes de teología y filosofía, había disputado y estaba listo para recibir su doctorado en tres meses. Pero más importante era para él el viaje y dentro de un mes de haber sido avisado, Löfling ya había dicho adiós a su patria, sus parientes y sus amigos.

Durante dos años trabajó en Madrid. Un día le fue ofrecido acompañar a una expedición grande española, como botánico, para estudiar las ciencias naturales en America del Sur, en las colonias españolas. La expedición partió de Cadiz en febrero de 1754, a bordo de la fregata Santa Ana, propiedad de la Compañía Guipuzcuana en Caracas, y en abril Löfling puso su pié en Cumaná, la Capital de Nueva Andalucía. Durante medio año Löfling se dedicó al estudio de la flora de las tierras cumanesas, que descubrió como “un paraíso en la tierra, comparable con el más raro de los Invernaderos Botánicos, con abundancia de especies nunca vistas o recogidas por ningún botánico antes que él”. Luego se dirigió hacia el este, a algunas Misiones que habían allí, continuando su labor a pesar de los frecuentes ataques de malaria, que se lo dificultó. Los ataques se volvieron más fuertes y finalmente la vida de Löfling llegó a su fin, en un país lejano, a la edad temprana de 27 años, el 22 de febrero de 1756. Según una investigación que se hizo al respecto, fue en la Misión de San Antonio del Caroní, en la provincia guayanesa cerca del Orinoco, que los restos del discípulo más querido por linneo fueron sepultados para el eterno descanso al pié de un naranjo.

En su obra Pietri Loefling … Iter hispanicum, o Viaje a los países españoles en Europa y América, publicada en 1758, Linneo publicó algunos de los manuscritos botánicos dejados por Loefling, todo con una corta presentación al principio del libro, sobre la vida de “su discípulo más querido”. De esta biografía citamos las palabras finales de Linneo: “Nunca la Botánica ha podido perder más en una desventura. Mis palabras no son de halago: porque ha sido comprobado que hasta ahora ningún botánico tan preparado y atento como Löfling ha puesto su pié en una tierra extranjera, ni nadie ha tenido la oportunidad de hacer tan grandes descubrimientos como él. Ninguna noticia me ha conmovido tanto como la de haber perdido el mejor y más querido discípulo, y en un momento que yo, a través de su dedicación, quería enriquecer más a la ciencia”.

En los archivos del Jardín Botánico en Madrid, las obras literarias dejadas por Löfling han sido cuidadas a través de los tiempos con gran respeto. El hecho de que los investigadores españoles sólo han nombrado este material en noticias cortas tiene su explicación en que los escritos de Löfling mayormente están hechas en sueco y por lo tanto de difícil acceso para los españoles. El material consta de no menos de 1.700 páginas manuscritas.. El material científico descriptivo además está complementado con alrededor de 200 dibujos excelentes y acuarelas de plantas y animales; algunos de los dibujos representan indios y también hay dos mapas hechos en acuarela sobre algunas areas menores del Orinoco. En su mayoría los dibujos están hechos por los dos dibujantes de Loefling, Bruno de Salvador y Juan de Dios Castel. Los dibujos de los indios, sin embargo, fueron hechos por el mismo Löfling. Son los primeros retratos naturalistas de indios de esta parte de América del Sur que existen, y por ello constituyen importantes documentos culturales.

Hoy nos encontramos reunidos en el Parque Loefling en Puerto Ordaz para colocar una placa en memoria del nacimiento de Pedro Loefling hace 250 años y de esta manera rendir homenaje a uno de los muchos discípulos del gran Linneo, que resistiendo fatigas y peligros, viajaron alrededor del mundo al servicio de la Botánica – a su más querido discípulo, como Linneo mismo lo llamó.

Discurso en el homenaje a Pedro Loefling el 26 de mayo de 1979 en
el Parque Pedro Loefling en Puerto Ordaz